Tras años de una entrega absoluta a la religión católica, Anne Hathaway estuvo a punto de convertirse en monja y comenzar una rigurosa vida monástica. La decisión estaba prácticamente tomada, hasta que vio a su hermano de la mano con otro hombre.
A los 11 años de edad afirmó que Dios la llamó a ser monja y desde ahí su sueño fue pertenecer a la iglesia católica.
Pero esa decisión se vio afectada desde que supo que su hermano era gay.
Anne creció bajo una estricta familia católica y muy conservadora, según afirma en entrevistas. Yendo cada día sin falta a la iglesia y rezando cada día sin falta, para ella siempre fue de suma importancia la fe.
Cuando tenía 15 años de edad, su hermano mayor, Michael, apareció en su casa de la mano de otro hombre y ella supo que no podía seguir en una iglesia que no apoyara a Michael.
Fue una decisión difícil pero dejar a su querido hermano mayor de lado nunca estuvo entre las opciones.
Su religión no acogía a las personas homosexuales por lo que dejó la iglesia católica y su familia hizo lo mismo.
“Toda mi familia se convirtió al episcopalismo después de que mi hermano saliera del clóset. ¿Por qué debería apoyar a una organización que tiene una visión limitada de mi amado hermano?”, dijo a British BC.
Hoy es una activista por los derechos de la comunidad LGBT. Y aunque fue difícil dejar su religión, volvería a hacerlo por su hermano.
Fuente: El Closet LGBT+, Diario El Diverso

